Sorry, you need to enable JavaScript to visit this website.
Gratén de patatas con atún y tomate
Volver

Cómo hacer tomate frito casero para chuparse los dedos

04/12/2018

Las salsas de tomate pueden ser un aliado perfecto para nuestros platos de diario. En los tiempos que corren, el tiempo para cocinar no es todo el que desearíamos pero la preocupación por una alimentación saludable está a la orden del día. Por eso te queremos hablar de cómo hacer tomate frito casero para chuparte los dedos, tú y toda tu familia. Porque además de comprar el tomate frito envasado, puedes aprender cómo hacer tomate frito de lata, pero en casa, es decir cómo hacer tomate frito natural.

¿Cómo preparar tomate frito de una forma fácil y sobre todo rápida, sin tener que ponerte a escaldar y triturar tomates naturales? El secreto está en usar buenos ingredientes y acortar el proceso de elaboración usando tomate triturado natural.

La salsa de tomate frito estilo casero Solís es perfecta para cuando no es posible o no apetece ponerse a cocinar, se hace en base a tomates de cultivo local de la Vega del Guadiana. Los tomates primero se lavan y después se trituran. Después se fríen con cebolla o ajo, sal, azúcar y hierbas aromáticas en grandes ollas. Así se obtiene un tomate frito nada amargo ni ácido pero tampoco muy dulce. El característico tomate frito de bote.

Sobre esta misma base, podemos preparar tomate frito casero. Hacerlo en casa nos permite darle el toque que nosotros queramos, con diferentes hierbas, especias o verduras. Pero lo primero es dominar la receta básica de cómo hacer tomate frito en casa con tomate triturado.

Ingredientes de la salsa de tomate frito casero

Ingredientes:

  • 1 bote de tomate triturado natural
  • Un chorro de aceite de oliva virgen
  • Media cebolla pequeña (o un cuarto si no queremos que se note tanto la cebolla en la salsa)
  • 1 diente de ajo
  • Una cucharada y media de postre de sal
  • Una cucharada de postre de azúcar

Cómo preparar tomate frito

  • El primer paso a seguir es calentar un par de cucharadas de aceite de oliva en una sartén a fuego medio.
  • Picamos la cebolla y el ajo en pequeños dados. Cuanto más picados estén, más integrados van a quedar en el tomate frito. El corte en dados muy pequeños se llama brunoise en el argot culinario.
  • Cuando está el aceite caliente, pero sin humear (eso significaría que se está empezando a quemar), echamos la cebolla picada. Removemos y a continuación echamos el ajo y sofreímos. Si ponemos primero el ajo, seguramente se nos quemaría antes de poner la cebolla y el ajo demasiado tostado da un sabor amargo a las salsas.
  • Cuando hayan pasado unos minutos y vemos que no se han dorado pero se han ablandado, añadimos el bote de tomate triturado.
  • Removemos de vez en cuando y lo dejamos a fuego medio-bajo hasta que se haya reducido el agua del tomate. El secreto de cómo hacer un buen tomate frito es la paciencia, hay que dejar que se evapore el líquido poco a poco. En general, con unos 10 o 15 minutos bastará, pero hay que estar atentos al proceso.
  • Para que no salpique el tomate mientras se está friendo, podemos usar una tapa, pero mejor si es con orificio, para dejar escapar el vapor de agua y que la salsa reduzca correctamente.
  • Añadimos la sal y el azúcar, removemos bien y probamos para rectificar. Con este paso terminamos el proceso de elaboración de una salsa de tomate casera básica.

LOS TOQUES

A partir de la receta base, el abanico de especias o hierbas que le podemos añadir es muy amplio. El orégano seco es una buena opción si vamos a usar la salsa para pastas o pizza (uno de los usos más habituales).

Si queremos darle un toque muy italiano, es una buena idea añadir unas hojas de albahaca fresca junto con el tomate frito y retirarlas al final de la cocción, cuando hayan dejado todo su aroma.

Otra idea de toque personal, podemos darle a esta rica salsa de tomate frito un punto picante sofriendo una guindilla junto con el ajo y la cebolla y añadiendo bastante pimienta al final de la cocción.

Las especias también nos pueden ayudar a personalizar esta salsa base. El curry, el comino, el ras al hanout, el pimentón y muchas otras especias nos transforman el tomate frito en una receta más potente y con sabores exóticos.

LA CONSERVACIóN

Las salsas caseras se conservan durante menos tiempo que los botes de tomate frito, que se esterilizan y se envasan al vacío. Una vez hayas elaborado esta salsa, la puedes guardar en un bote hermético y aguantará unos 5 días en la nevera. No es recomendable tenerla más días en la nevera ya que pueden desarrollar bacterias, pero en cambio sí se puede congelar perfectamente.

De hecho, si congelamos la salsa de tomate casera en una cubitera, después podemos ir sacando del congelador la cantidad justa que necesitemos.

LOS USOS

Este tomate frito elaborado con tomate natural puede ser la base o acompañamiento de muchos platos rápidos que ganarán en sabor y alegría. Pongamos algunos ejemplos.

Puedes preparar platos de pasta en muy pocos minutos, tan solo añadiendo esta salsa de tomate frito casero y algunos "complementos" como atún y aceitunas picadas, anchoas, quesos de diferentes tipos rallados, un poco de beicon salteado, unas verduras salteadas (como berenjenas o calabacines)

En platos de arroz, el tomate frito casero queda perfecto. ¿Quién no se relame con un buen arroz a la cubana? Tan fácil como servir arroz blanco formando una pequeña torre (usando una taza o vaso untado en aceite por dentro y girándolo con el plato como base) y acompañarlo de ese tomate frito y un huevo estrellado.

También los pasteles de carne o pescado quedarán jugosos con una buena salsa de tomate frito casero. Puedes encontrar algunos ejemplos en nuestro recetario.

Si tienes alguna celebración en casa, la salsa de tomate frito te puede ayudar también a preparar divertidos hojaldres rellenos.

Y no solo es rico y puede ayudarte en la cocina sino que, además, el tomate frito tiene importantes beneficios para tu organismo. Estudios recientes sugieren que el tomate frito con aceite consumido junto con productos probióticos, podría mejorar la salud intestinal. En estos casos, sería mejor consumir el tomate cocinado que crudo.

Así pues, ya no hay excusa para no cocinar una rica y sabrosa salsa de tomate frito casero siguiendo estas indicaciones y con el toque que cada uno quiera ponerle. Es una buena forma de cuidarse y comer mejor.